Cuantas cosas pueden suceder en un suspiro, cuantas cosas podemos evitar que sucedan. Cuantos gestos podemos observar y cuantos desearíamos poder obviar. Cuanto puede doler el echar de menos, el añorar, el recordar. Cuanto desearía haberte dado un último beso, una última despedida, pero no el último adiós. Atragantado en la garganta, atravesado en el alma, clavado en el pecho. Como lo justo es injusto, y la injusticia se ve pagada con su contrario. Como todo lo que viene se va, y lo que se va no regresa. Como cambiaría toda mi vida por un segundo, toda mi vida por ese abrazo no dado.
Te quiero.
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