Es sólo un acorde de paso.
Negamos las evidencias, otro abril que me van a robar, alejándome ante el miedo de volverme cuerdo, de que cese esta locura inexplicable. Deambulando, descalzo, hacia delante, inexorablemente, como el tiempo, quemándome cada vez que el ron me invita a hacerme daño. Tanto cuidarme menos, debería dejarlo, puede ser, pero no me escondo. Tantos momentos cruciales, tantos importantes que procedimos a destruir. Tanto “tanto”.Somos dos barcos, varados.
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